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El siguiente mensaje es continuación del que escribí en este mismo foro el 7-4-09:
A partir del momento en el que la Biblioteca de Aula comenzó a funcionar de una manera fluida, (siempre gestionada por el propio alumnado), la lectura pasó a ser voluntaria, aunque de cada novela leída el alumno debía responder a diversas cuestiones sencillas en unas fichas iguales para todas las lecturas.
A pesar del poco tiempo que ha estado funcionado la biblioteca, los resultados ha sido realmente buenos: se han realizado un total de 43 préstamos, que, si tenemos en cuenta que son 15 alumnos, nos dan una media de 2’8 novelas leídas por alumno en cuatro meses y medio. Y, si tenemos en cuenta que dos alumnos prácticamente no participaron, nos da una media superior a las 3 novelas por alumno en cuatro meses y medio.
No hay que olvidar que se trata de un grupo de PDC-1, o sea, es un alumnado para el que el simple hecho de leer ya significaba un esfuerzo importante al comienzo del curso. Sin embargo, el resultado ha sido más satisfactorio que el obtenido en el resto de grupos de de 3º y 4º que he tenido en el pasado curso.
A este éxito contribuyó la organización de pequeñas tertulias literarias en clase sobre las novelas que iban leyendo (una clase cada dos o tres semanas). Estas tertulias picaban la curiosidad sobre la novela que había leído otro compañero y provocaban conversaciones después de clase sobre estas lecturas.
En el mes de junio, después de insistir en la importancia que tiene la lectura para ellos (sobre todo en cuanto a la necesidad de aumentar su nivel de comprensión lectora; necesidad que conseguí que asumieran al principio del curso) aconsejé al alumnado una serie títulos (teniendo en cuenta los autores y el tipo de argumentos que más les habían gustado), para lecturas voluntarias durante las vacaciones del verano. El resultado lo podré ver cuando comience el curso, pero sé de algunos alumnos que ya han leído dos novelas en este verano.
Sin duda en el PDC-2 seguirá funcionando la Biblioteca de Aula y espero que se repita el éxito del pasado curso. Cuento con la ventaja de que la biblioteca de aula comenzará a funcionar ya al comienzo de curso y el alumnado, excepto cuatro alumnos nuevos que no conozco, ya tiene la inercia del curso anterior y una actitud positiva hacia la lectura.
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Hola a todos. Releyendo los comentarios anteriores, creo que los modelos que ven son de gran importancia de cara a su posición sobre el hábito de la lectura. De manera que el ejemplo y solidaridad de los padres creo que es fundamental para conseguir resultados positivos.
Respecto a lo que podemos hacer desde la escuela, creo que crear una especie de audio-biblioteca, de relatos cortos e interesantes para el alumnado, en el que ellos mismos creen las grabaciones, sería un buen punto de vista. Yo no me canso de repetir la brillante actividad que puso en marcha Txomin, haciendo un teatro leído con los alumnos, para que trabajasen la entonación, y “entendiesen” lo que estaban leyendo.
Así podríamos unir las nuevas tecnologías, la lectura… y posteriormente dejarles a ellos que propongan lecturas, ya que creo que ahí se encuentra otro de los escollos en el camino 8 ya se que los profesores de lengua intentan adaptarse lo máximo posible a los gustos de sus alumnos) pero así ellos también se verían con un papel mas “protagonista”
Bueno, saludos y espero poder retomar el tiempo perdido
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Si nuestras hijas e hijos nos ven leer es muy probable que ellas y ellos nos imiten.
Suelo aconsejar a las madres de mis alumnos que vayan a la biblioteca de su localidad en família, como si de un dia festivo se tratara y que por las noches o en otro momento del dia lean cuentos a sus hijos e hijas.
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Cómo hacer que los alumnos lean en casa. Tarea difícil, la verdad, pero no imposible. Personalmente creo que los alumnos de hoy en día leen bastante más posiblemente que los de mi generación. Otra cosa muy distinta es que lean lo que nosotros queramos, es decir, novelas, prensa, cómics... Si tenemos en cuenta que cada alumno se pasa una hora al día como mínimo conectado al Messenger, nos encontramos que durante una hora está leyendo en todo momento, casi toda consulta que se hace en internet, se hace leyendo, en sus fotolog, metroflog, tuenti... leen y escriben a diario comentarios sobre sus fotos o las de sus amigos... así que yo creo que podemos decir que los chavales de hoy en día leen bastante.
Pero, entonces, ¿cuál es el problema? Pues bien sencillo, que la gran mayoría de lo que leen, dado que lo producen ellos mismos es incorrecto, o con bastantes defectos, gramaticalmente, en cuanto al léxico son produciones pobres, llenas de onomatopeyas, una sintaxis excesivamente sencilla... Y luego, eso se traslada al aula y hacen que todos los profesores nos desquiciemos con la pobreza de los escritos de nuestros chavales, y no sólo nos desesperamos los profesores de lengua.
¿Qué podemos hacer entonces? A mi una ideqa que me llama muchísimo la atención es proveer nosotrso de textos a los alumnos en la red, es decir, crear un blog de lectura de clase en el que el profesor iráañadiendo textos de todo tipo y tema para llegar a cuantas más sensibilidades mejor. Evidentemente, los alumnos pueden opinar sobre los textos leídos, sugerir otros, e incluso, colgar los suyos propios. Dado el soberano aburrimiento en el que viven muchos de nuestros alumnos, creo que más antes que después, muchos se darán una vuelta por el blog y es posible que encuentren algo que les guste.
En cuanto a la complicidad de los padres, ¿qué se puede decir? Si el niño ve que los padres leen, ellos leerán; si los padres llegan a casa y se quedan pegados a la televisión, el niño no leerá. Generalmente, los chavales suelen hacer lo que ven.
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Emilio, que interesante la experiencia que nos cuentas. La nota en la agenda escolar, con el compromiso de los padres, biblioteca de aula, las exposiciones orales...
Hoy mismo he estado grabando con un audacity lecturas de alumnos de 5º y 6, (podían ser también los comentarios orales). Les ha motivado muchísimo. Se han ledio varias veces el texto, han probado varias veces hasta quedar contentos con su grabación, y se han dado cuenta de que no es tan fácil. Para mejorar la lectura, la segunda o tercera vez que han intentado grabar los he dejado absolutamente solos o en parejas. Es curioso porque el resultado varia bastante. Solos se sienten algo más confiados y tranquilos, ellos cotrolan el programa, las pausa si quieren respirar, abrir un archivo nuevo si no han quedado contentos con la lectura...
Realmente es un ejercicio que se se realizara a menudo creo que tendria unos resultados expectaculares.
Es una manera de trabajar que les motiva mucho, y esto es muy importante.
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Doy clase en un PDC-1. Se trata, como es lógico, de un alumnado (de 15 años) que no tiene hábito de lectura, sin embargo, les he hecho comprender lo importante que es la lectura en su caso (sobre todo, para mejorar su comprensión lectora) y por ello negocié con ellos la posibilidad de enviar a sus padres una petición de ayuda en su agenda escolar. Aunque sólo lo hice con quienes lo aceptaron voluntariamente, no tardaron más de una semana en sumarse todos.
Antes les comenté que todos necesitaban tomar un medicamento: “una cucharadita le lectura todas las noches al acostarse”. También les comenté lo importante que era que leyeran todos los días (sin fallar ninguno) aunque sólo fuera 2 minutos, a la misma hora y en el mismo lugar (preferentemente al acostarse por la noche) durante 3 semanas, para vencer la pereza de coger el libro.
El texto que envié a los padres en la agenda era el siguiente: “Su hijo/a se ha comprometido a leer un mínimo de 5-10 minutos todas las noches antes de dormir, pero como no tiene hábito de lectura y le cuesta un gran esfuerzo, necesita y solicita la ayuda de ustedes: va a leer una colección de relatos cortos (con los que realizaremos diferentes actividades en clase) y cada vez que termine la lectura de uno, se lo contará a ustedes”.
El resultado fue que la mayoría del alumnado se puso a leer y a comentar lo que leía con su madre o su padre (que en algún caso también leía el mismo libro), aunque también hubo casos en los que tuve que recordarles a los padres su compromiso conmigo y con su hijo.
Después organicé con los alumnos una biblioteca de aula, que llevan ellos mismos. Comenzamos poniéndole el tejuelo a los libros y organizando el turno de bibliotecario. Cada día es un alumno diferente el encargado de poner el tejuelo a los libros nuevos, prestar libros a sus compañeros, mantener la biblioteca ordenada,…
Últimamente estoy organizando unas breves exposiciones (una clase cada 3 ó 4 semanas) en las que cada alumno habla sobre el libro que ha leído o está leyendo; la idea es que se aconsejen entre ellos mismos y compartan lecturas, para llegar más adelante a las tertulias literarias.
La verdad es que me está funcionando bien. Estoy contento. La mayoría del alumnado de mi PDC-1 se está convirtiendo en lector. De hecho todos tienen una lectura voluntaria (sin que yo se la haya mandado) que han sacado de la biblioteca de aula para leer en estas vacaciones de Pascua.