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El informe Talis, la enseñanza a examen...

El estudio de la OCDE llamado "Informe internacional de enseñanza y aprendizaje" (TALIS) informa de que 1 de cada 4 profesores pierde un 30% de las clases en tareas administrativas o en lidiar con los alumnos que interrumpen las clases con sus charlas y sus molestias.

 

¿Así pues en la escuela "enseñamos" o bien "educamos"? Son dos funciones diferentes pero complementarias, la cuestión es ¿podemos conjugarlas en nuestro día a dia en las aulas? y si vamos un poco más allá ¿qué valores debe trasmitir la escuela cuando vivimos en una sociedad tan abierta, tan plural, que admite tan amplia disparidad de valores, cuando todo, o casi todo, vale?

Reflexiones de "Pedro de Hoyos"

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  • 12:28 02/11/2009

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    En la primaria lo primero debe de ser educar para después poder enseñar en buenas condiciones, pero llega un momento en que enseñar tiene que pasar a primer plano ya que ese el nuestro verdadero labor.

    Una cosa que no es nada normal es que en Bachiller te pases casi toda la clase riñendo cuando no es una educación obligatoria y el tiempo es oro para preparar la PAU y creo que la mayoría de los alumnos hacen el bachiller por sus padres, hay que hacer ver que no es OBLIGATORIO y la gente que molesta en clase hace perder el tiempo a la gente que verdaderamente le interesa.

    Perdonad por el lenguaje tan coloquial (risas) y desligarme tanto del tema principal.
  • 13:48 15/10/2009

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    Hace tiempo que se intenta, desde las altas esferas, burocratizar la enseñanza, uniformar conceptos, alumnado, programas y resultados. Cada año el nivel de cargas administrativas se eleva un tanto por ciento más. Y aunque el político de turno prometa agilizar y eliminar en lo posible estas tareas encomendadas al profesorado, lo cierto es que las promesas se incumplen y nos vemos desbordados.
    En medio de todo, nuestros alumnos y alumnas, muestran complejas actitudes, paralelas a la marcha de los tiempos. Y si los programas aumentan con otras propuestas y campañas, lo que queda es una escasa dedicación a una formación íntegra y completa basada en valores, más por cuestión de tiempo que por verdadera falta de ganas.
    Pero siempre queda el convencimiento, la vocación profesional, las ganas de llegar hasta ellos y ellas. Cierto es que, basado en nuestra buena disposición, las distintas instituciones educativas salvan como pueden Programas y campañas educativas.
    No obstante, aquellos que aman todavía la enseñanza, desoyen quejas, reformulan sueños, plantean proyectos y continuan caminando de la mano de sus alumnos y alumnas. Sólo quiero romper una lanza por todos los profesores y profesoras que, a pesar del escaso eco por su trabajo, por los callados o mudos aplausos, por la nula valoración social que reciben por parte de las familias o de los medios de comunicación, continuan adelante, sorteando, como pueden, los obstáculos administrativos que intentan frenarlos, convencidos de que lo que se denomina abstractemente como "futuro" está en las manos de estos adolescentes que nos contemplan y que, sin decirlo, esperan que les mostremos el camino.
  • 09:15 18/9/2009

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    Personalmente pienso que las actitudes de los alumnos, su corrección, sí que dependen en cierto modo de nosotros los profesores, ya que los malos comportamientos quese den dentro del aula, será tarea nuestra atajarlos, ¿verdad?.

    Por otro lado, sí que creo que podemos estar sobrecargados de tareas administrativas. Relacionado con las tutorías, he oído que hay centros en los que desde dirección se les "sugiere" que levanten acta después de cada reunión con alguna familia. ¡Como si ya fuera poco el hecho de tener que realizar muchas de estas reuniones fuera de nuestro horario laboral!

    Tal y como está la cosa, y siempre en aras de una mejora continua, me parece a mí que cada vez más se nos van a ir adjudicando trabajos extras que poco o nada tienen que ver con nuestra labor docente, pero eso sí, seguro que todo se hace para mejorar la educación. Muy discutible.
  • 18:14 14/9/2009

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    En Castilla y León, algunos sindicatos han llamado la atención sobre un aspecto que tiene mucho que ver con ésto: la tutoría. En nuestro caso supone una tarea extra no pagada ni compensada con ningún beneficio dándose además la ciscunstancia de que no todos los profesores ejercen esta tarea y, a veces, estas distinciones crean malestar. Es una tarea que lleva muchísimo tiempo y que no es compensada de ninguna manera.

    Supongo que ninguno de nosotros se planta ante un auditorio silencioso y con ganas de aprender que le escucha con devoción y entusiasmo, pero forma parte de nuestra profesión. Depende mucho de los alumnos pero también de nuestra disposición ante ellos.

    En mi caso, creo que adolecemos de un poco de desinterés por parte de la administración y tenemos la sensación de "ahí te las den todas, intenta llegar vivo hasta Junio sea como sea" y eso, desde luego no es bueno ni para nuestra salud mental ni para el correcto aprendizaje de los alumnos.

    Yo pediría (y no es tanto) que, efectivamente se nos descargara de algunas de las tareas administrativas (las de la disciplina no veo cómo, son cosa nuestra) y que desde las direcciones correspondientes se mostrara interés por nosotros y no s´lo por los alumnos, todos debemos estar en buenas condiciones para obtener el éxito que queremos.
  • 11:02 03/9/2009

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    La verdad es que no conozco lo que dice el informe TALIS, aunque a sabiendas de cuál es la situacón de la Educación en España según otros informes, éste también vendrá a decir que tenemos mucho que mejorar y que nos queda un largo camino que recorrer. Estoy de acuerdo al cien por cien; la situación en las aulas es cada vez peor, la motivación de los almnos es cada vez más baja (como norma), por ende, la motivación del maestro y profesor también es cada vez menor, es una cadena.

    Personalmente creo que la labor del profesor es transmitir conocimientos,y será su modo de comportarse y actuar en situaciones que se producen dentro del aula y que nada tienen que ver con lo académico donde con su actitud y forma de actuar transmitirá valores, que son esenciales. Es evidente que los educadores deberíamos ser una amalgama de valores positivos, aunque no siempre sea así. Pero creo que la educación moral debe proceder en gran medida del hogar de cada alumno; no se puede pretender que seamos los profesores o maestros los que eduquemos en valores a los niños. Éste es para mí el mayor problema que aqueja a nuestra sociedad, que nos hacen hacer personas de los niños (que repito una vez más también debería ser nuestra labor), mientras que los padres y el resto de la sociedad se desentiende de esta tarea. Si a esto le añadimos la desvalorización de nuestros tiempos nos encontramos con la situación actual de las escuelas.

    Unido a los valores no entiendo cómo alguien puede admitir que estamos en una sociedad plural (los casos de maltrato verbal entre chicos y chicas cada vez van a más, los estereotipos de todo tipo y sobre todo los de corte racial, cada vez tienen más peso entre los jóvenes, la integración de los diferentes es cada vez más complicada y muchas veces no se realiza dando lugar a guetos...) y de la información y comunicación (información que nos llega completamente distorsionada por los medios de comunicación, que nos inculcan una determinada forma de actuar y de pensar, válida quizá para una sociedad caduca y ultraindividual; comunicación que cada vez más se reduce a la repetición incesante de "hola, ¿que tal?" y poco más a través de una pantalla).

    ¿Cómo alguien puede preguntarse qué queremos para nuestros alumnos? Si la respuesta es evidente, una mayor motivación, recuperar los valores de nuestros abuelos, respetar la diversidad, lo diferente a nosotros mismos, no tener miedo a lo desconocido, ser críticos ante la realidad que nos ponen ante los ojos, y volver a hablar y comunicarnos con sinceridad y cara a cara.

    Lo que está claro es que todo no vale aunque nos quieran hacer creer lo contrario.
  • 10:52 02/9/2009

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    Me han parecido muy interesantes las reflexiones de Pedro de Hoyos. Estoy de acuerdo con que hay que mezclar nuestro papel de maestros (si como tal entendemos educadores) y profesores (impartidores de contenidos), aunque para eso habría que establecer con más claridad qué es lo que la sociedad española quiere para sus hijos. ¿Exigimos, o regalamos, o tratamos de cambiar las cosas para encontrar términos medios?

    Mirando un poco por encima el informe, más allá de las estadísticas del porcentaje en el tiempo que perdemos para llamar la atención y empezar las clases (algo inevitable, aunque siempre hay que tratar de atenuarlo, claro), habla de aspectos como que un desarrollo profesional favorece una mejor preparación del profesorado para enfrentarse a nuevos retos. Es decir, reglar una formación de calidad.

    Se habla también de la evaluación del profesor y del retorno de la información como mecanismos importantes para la "autoeficacia". Puntualizando en el aspecto de a ver quién nos evalúa, si queremos calidad en la enseñanza tenemos que estar dispuestos a aceptar que se nos controle (hay mucho desmán en nuestra profesión, por desgracia), pero sabiendo luego cómo han sido esas evaluaciones para saber en lo que mejorar o qué estamos haciendo bien.

    Se habla de potenciar el reconocimiento público como otro punto en la mejora de la enseñanza; la presión laboral, la falta de oportunidades son, por contra, rémoras.

    En fin, creo que más que nunca se hace necesario una profunda reflexión, como indican estos informes, para que en nuestro país se dé pie a una renovación o un replanteamiento de la situación.

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