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Creo que es muy importante comenzar a hacer dos cosas:
- Por un lado, admitir y asumir que internet es una parte fudamental de nuestra sociedad, llamada "de la información". Es decir, analizar y trabajar en todos los aspectos organizativos y, sobre todo, educativos, teniendo en cuenta que prácticamente todos los contenidos que nuestros alumnos manejan cuando buscan información está extraídos de alguna manera de la red.
- Por otra parte, es muy importante que los padres conozcamos cuéles son los contenidos a los que acceden nuestros hijos. Internet es un espacio múltiple en el que todo tiene cabida y en el que tenemso que gacer también un hueco para los niños sin riesgo. Igual que un menos conoce la calle y todos sus elemento a través de los adultos que lo acompañan y ayudan a conocer lo que hay a su alrededor, de la misma manera han de acompañar a los menores a conocer este otro mundo virtual en el que vivimos.
Creo que el gran problema es dejar al niño delante de la pantalla porque así está un buen rato calladito y los papas podemos ver la tele o leer o descansar; mientras tanto nuestros menores oasean libremente por la calle virtual con todo lo bueno y lo malo que hay.
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En Internet se dan cita todo lo bueno y todo lo malo que esta sociedad desarrolla. Encontramos indudables ventajas en el ámbito de la información y la comunicación. Compruebo, día a día, como el alumnado con el que trabajo amplía con ventaja y provecho su campo de acción. Sus logros son perfectamente medibles, y aumentan sin duda, a cada instante. Pero todo esto que desarrollan y experimentan pueden topar pronto con los inconvenientes que la otra cara de la red presenta. Una buena labor tutorial, información y diálogo tienen que estar siempre presentes y es, casi, una consecuencia de optar por estos medios. Como siempre, se impone el contacto real y directo con los alumnos y alumnas, las palabras que invitan a la reflexión. Evidentemente, la labor de los padres resulta igualmente esencial. No encuentro otra fórmula. La estrecha colaboración con los padres y madres de mis alumnos y el diálogo continuo y constante con los verdaderos protagonistas del hecho educativo me están dando hasta la fecha un rotundo y magnífico resultado, siendo este diálogo el mejor filtro existente.
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La educación no sólo es acumular contenidos de cada asignatura, sino que tiene que servir al alumno, al futuro individuo, a formarse como persona. Sin duda, la convivencia con las nuevas tecnologías es un reto que hay que abordar. Ellos están inmersos en ella, Internet para ellos será más accesible incluso que la calle. Y, por desgracia, en Internet hay los mismos o más peligros que en la propia calle. Ahora un padre no puede estar seguro de que su hijo, encerrado en casa, no corra algún riesgo.
Para eso debe estar nuestra labor, para inculcar un buen uso de esa herramienta tan poderosa que está utilizando, para advertir los peligros de dejar datos personales, fotografías o cualquier información que alguien con malas intenciones pueda usar en su contra. De modo que los filtros deben estar siempre presentes, pero sobre todo antes debe haber una labor informativa para que no tengamos que recurrir a la prohibición, tan fácilmente sorteable. Y esa labor debe iniciarse cuanto antes, cuando la mente del niño no se ha cerrado en banda al consejo paterno ni necesita de reafirmarse frente al adulto en forma de profesor.
Es sorprendente luego cómo cuando adquieren una serie de hábitos aprendidos los siguen, con lo que no hay que ser pesimistas.