Es un tema complejo. Hay muchos prejuicios, sobre todo a raíz de la implantación de la LOGSE donde se tiende a igualar a todos por abajo. Es cierto que hay que dedicar una especial atención a aquellos alumnos que tienen dificultades en la comprensión de los temas. También es cierto que en los IES se dedica mucho esfuerzo a este tipo de alumnado, por ejemplo, en mi instituto:
- PT (profesor de apoyo para ACNEES en el primer ciclo)
- Compensatoria (profesor de apoyo para alumnos especiales: emigrantes, minorías, etc.)
- Grupos adaptados: en todos los niveles, hay una clase con alumnos con dificultades. Suele ser una pre-diversificación.
- Diversificación: grupos reducidos de alumnos que con más de 16 años se hacen cambios en su currículo para que puedan obtener el título de la ESO
- Optativas de Lengua y Matemáticas en Primer Ciclo para alumnos que no van bien en estas asignaturas y no pueden coger Francés.
- Adaptaciones curriculares dentro del aula, exigidas por inspección, para aquellos alumnos que no pueden superar ciertas asignaturas
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¿Qué se hace con aquellos alumnos que son brillantes, leen mucho, tienen interés, poseen facilidad comprensora y de aprendizaje? Casi nada. Cuatro orientaciones para que amplíen lo que vamos estudiando. Acaban aburriéndose porque siempre repetimos lo mismo. Ellos lo aprendieron a la primera en Primaria.
Se pide, como siempre, que el profesorado tenga en cuenta a estos alumnos y les haga adaptaciones especiales... ¿Con 30 alumnos por aula?
Creo que se debería hablar de ello. Es un problema real. Esos alumnos en clases especiales aprovecharían más el tiempo. Creo que es injusto que se estén aburriendo en clases repetitivas. Lo demagógico es hablar de elitismo, de separación o segregación. ¿No tienen derecho a que se les enseñe según sus capacidades?
También es cierto, que en grupos normales, estos alumnos suelen servir como referencia a otros alumnos que no tienen un rendimiento brillante. Pero la experiencia (en mi caso más de 20 años) me ha mostrado que tienden a pasar desapercibidos porque suelen estar mal vistos por el resto de compañeros.