Ana Galdeano forma parte de un equipo internacional de ladrones de guante blanco, especializado en obras de arte, el Grupo de Ajedrez. Junto a Cavalo, su compañero portugués, buscará, en el subsuelo de la ciudad de Weimar, el Salón de Ámbar y todas aquellas obras de arte que los nazis expoliaron de los museos soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la pareja no sólo se tendrá que enfrentar a la humedad y al desánimo, sino también a la ambición desmedida y a la traición. Por suerte, contarán con la ayuda de Amália, la hija de José, y del Alfil de este juego
«Lo que más me cabreaba era comprobar lo poco que habían cambiado las cosas en el mundo desde que aquellos pobres hombres habían sido asesinados: los serbios construían campos en los Balcanes para llevar a cabo su particular limpieza étnica; las dictaduras sudamericanas habían hecho desaparecer a miles de jóvenes después de torturarlos; en Brasil, los niños morían acribillados en las calles por los disparos de los escuadrones de la muerte que salían de caza al anochecer... Y así, un interminable etcétera de modernos genocidios tan sanguinarios como el llevado a cabo por los nazis medio siglo atrás.
Me sentía enferma y asqueada. Sólo quería volver a casa y olvidarlo todo. Me importaba muy poco el maldito Salón de Ámbar y las malditas obra de arte.» (p. 210).