El Kronen es el bar madrileño en el que acostumbra a reunirse un grupo de amigos. Entre ellos está Carlos, de familia acomodada, carente de escrúpulos y únicamente preocupado por experimentar con las drogas, el sexo y el alcohol. Desdeñoso con aquellos a quienes considera débiles y convencido de que la amistad no es más que una patraña, Carlos acaba provocando la muerte de Fierro, uno de los componentes del grupo, sin que eso le cause ningún remordimiento.
"En mi cuarto, me tumbo en la cama, me pongo los cascos y cierro los ojos. Últimamente tengo ideas algo macabras en la cabeza. Debe de ser por ver tantas películas de psicópatas. Comienzo a preguntarme qué se sentiría matando a alguien. Según Beitman, es como un subidón de adrenalina brutal, como una primera raya. Sonrío." (p. 134).
"-Hablar, hablar. Lo que queréis todos siempre es hablar, hablar, hablar y hablar. No os dais cuenta de que hay gente que prefiere no hablar, que no lo racionaliza todo, que prefiere la emoción a la lógica, que prefiere el instinto a la razón. Con hablar no se soluciona nada." (pág. 169).
• La amoralidad, la violencia y la juventud.
• El peso de la cultura audiovisual en la juventud contemporánea.