En Todo lo que hay que saber, Loel Zwecker pretende dar a conocer la historia del mundo de manera sintética y esquemática. Así, comenzando por la prehistoria, su análisis llega hasta la actualidad sin dejar a un lado etapas tan importantes como la Edad Media europea y las culturas maya, azteca a inca, el colonialismo, el Renacimiento italiano, la Ilustración francesa, el Romanticismo alemán, las convulsas guerras del siglo xx y el actual dominio estadounidense.
«El propósito de la historiografía, desde la Antigüedad, de ser magistra vitae (maestra de la vida), como decía Cicerón, se puede así replantear continuamente, obteniendo resultados sorprendentes, por ejemplo, al echar una mirada comparativa sobre otros lugares del mundo como las Américas, África y Australia durante la Edad Media europea, antes de que llegara allí el «hombre blanco» a «descubrirlas» a partir del siglo xvi.» (p. 12)
«En el mundo en general, el 10 por 100 de la población más pobre lo es cada vez más, y los ricos son cada vez más ricos. Una quinta parte de la población mundial posee cuatro quintas partes de la riqueza y es la que dicta los precios. Mientras que en los países occidentales las fuerzas de la economía y el comercio crecieron exponencialmente después de la segunda guerra mundial, muchos países del Tercer Mundo permanecen estancados; los intereses de su deuda exterior sobrepasan a menudo la ayuda para el desarrollo que reciben, mientras que las subvenciones y aranceles agrarios de la Unión Europea y Estados Unidos menoscaban la capacidad de competencia de la llamada "periferia de la economía mundial", esto es, la mayoría de los países de Asia, África y América Latina.» (pp. 366-367).