La nueva profesora de tercero del colegio San Barnabás es algo especial. Su nombre es Serafina «la Fantástica», y se rumorea que es una bruja, pero no una bruja normal. Hechizos, transformaciones, extrañas casualidades y demás encuentros cambian el día a día del colegio; aunque los que notarán una transformación realmente especial serán, sin duda, sus propios alumnos.
«El primer día de clase, en cuanto la nueva profesora entró en el aula, los alumnos de tercero intuyeron que había algo distinto en ella. Era bastante alta, tenía el pelo largo y negro y unos ojos verdes muy vivos. Llevaba tejanos ajustados y una camisa lila. Lucía en los dedos varios anillos grandes y llevaba las uñas pintadas de negro. Tenía más pinta de ir a bailar a una discoteca que de enseñar en un colegio. Lo más sorprendente de todo era que no estaba asustada. La clase de tercero era considerada en el colegio como la «clase problemática». Tenía fama de ser difícil y bulliciosa, pues contenía un montón de «elementos conflictivos». La señorita Jones, la última profesora, había abandonado el colegio deshecha en llanto. Pero nada de eso parecía inquietar a esa nueva profesora de aspecto tan raro.
-Me llamo Serafina la Fantástica -anunció con voz suave pero firme-. ¿Qué me diréis, pues, cada mañana cuando entre?
-Buenos días, señorita Serafina -respondió la clase de tercero sin demasiado entusiasmo.
-¡Muy mal! -replicó la profesora con un destello en los ojos-. Tenéis que decir: «¡Hola, fantástica Serafina!».
Jack, que era uno de los elementos conflictivos de tercero, soltó una risita desde el fondo de la clase.
-¡Vaya! -exclamó en tono burlón-. Pues ¡hola, fantástica Serafina!
Caroline, la despistada de la clase, prestaba atención por una vez.
-¿Y por qué no te llamamos «señorita»... o, si no..., «señora»?-preguntó.
-Bueno -contestó Serafina-, no soy señora porque no estoy casada, gracias a Dios, y no quiero que me llaméis señorita porque me parece un poco ridículo para una mujer adulta, ¿no creéis?
-No tan ridículo como «fantástica Serafina» -masculló Katrina, que siempre ponía peros a todo.
-¿Y por qué fantástica? -preguntó un chico más bien rellenito sentado en primera fila. Era Bolita, probablemente el niño más pesado y, de todas todas, el más glotón de la clase.
-¿Fantástica? -repitió Serafina con una sonrisa misteriosa-. Ahora lo veréis.
Serafina metió la mano en un gran bolso de piel, que había dejado al lado de su mesa, y sacó de él un gato de porcelana.
-Os presento a mi amiga, la gata Hécate -anunció colocando la figurita con cuidado sobre la mesa-. Os vigilará todo el rato. Lo ve todo y lo oye todo. Es mi espía.
Serafina se volvió hacia la pizarra.
-Estrambótico -murmuró Jack.»
TEMAS
Fantasía y realidad: El colegio San Barnabás se ve invadido por una bocanada de aire fresco cargado de magia y fantasía. Serafina es la responsable de que el mundo real y el fantástico se mezclen en este libro, convirtiéndolo en un divertido relato donde todo puede ser posible y nada es lo que parece.
La relación entre alumnos y profesores: Mientras el mundo sea mundo, existirán maestros o profesores que enseñen a sus alumnos. Y la relación entre ellos siempre será difícil hasta que ambas parten se conozcan, se entiendan, se acoplen entre sí y, finalmente, se valoren mutuamente. En el caso de Serafina, su peculiar forma de ser facilita mucho esta labor.
VALORES
El sentido del humor: este atributo de Serafina hace que su relación con los demás sea inusualmente fácil. Quienes carecen de esta importante virtud, como los demás profesores del colegio San Barnabás, suelen sustituirlo por recelos y envidias que acaban agriando su carácter. ¿No es mejor tomarse la vida con humor?
El trabajo en equipo: El mayor logro de Serafina es el gran cambio personal que experimentan sus alumnos. Cuando todos aúnan sus ideas y sus esfuerzos para, unidos, demandar que no despidan a su profesora, demuestran que las enseñanzas de Serafina no son un mero entretenimiento, sino una guía para enfrentarse a la vida.