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Los pacientes del doctor García | Planetalector
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Nuestro catálogo

Los pacientes del doctor García
Lectura recomendada para: Bachillerato
Género literario: Narrativa

Sello: Tusquets
Páginas: 768
Materia: Literatura castellana   Ética, Religión y Educación para la ciudadanía   Ciencias sociales   
Encuadernación: Tapa blanda
eBook: Título disponible en formato eBook


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PVP (IVA incluido): 22.90€
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Resumen:

Tras la victoria de Franco, el doctor Guillermo García Medina sigue viviendo en Madrid bajo una identidad falsa. La documentación que lo libró del paredón fue un regalo de su mejor amigo, Manuel Arroyo Benítez, un diplomático republicano al que salvó la vida en 1937. Cree que nunca volverá a verlo, pero en septiembre de 1946, Manuel vuelve del exilio con una misión secreta y peligrosa. Pretende infiltrarse en una organización clandestina, la red de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich que dirige desde el barrio de Argüelles una mujer alemana y española, nazi y falangista, llamada Clara Stauffer. Mientras el doctor García se deja reclutar por él, el nombre de otro español se cruza en el destino de los dos amigos. Adrián Gallardo Ortega, que tuvo su momento de gloria como boxeador profesional antes de alistarse en la División Azul, para seguir luchando como voluntario de las SS y participar en la última defensa de Berlín, malvive en Alemania, ignorando que alguien pretende suplantar su identidad para huir a la Argentina de Perón.

 

 

Fragmento:

MADRID, 19 DE NOVIEMBRE DE 1936

La verdadera matanza empezó el día 16. En la Puerta del Sol, una bomba alemana de quinientos kilos abrió un agujero que dejó a la vista los raíles del metro sembrados de cadáveres. Desde entonces hasta que mi jefe me mandó a casa a dormir, los bombardeos no habían cesado, ni de día ni de noche.

—No quiero verte por aquí hasta las ocho y media —cuando estaba a punto de replicar, levantó la mano en el aire—. Vete a tu casa y métete en la cama. Es una orden.

A las dos de la mañana del 19 de noviembre de 1936, llevaba casi cuarenta y dos horas encerrado en el hospital de San Carlos. Había dormido un rato en un catre de la sala de guardias y había bebido litros de café. Lo demás había sido el infierno.

Cuando me quité la bata húmeda y sucia, empapada de manchas de sangre de muchas personas distintas, había perdido ya todas las cuentas. No habría sabido calcular cuántos miembros había amputado, cuántas heridas había cosido, cuántas veces me había visto obligado a decidir entre dos cuerpos destrozados para regalarle a uno —vamos, que yo creo que a esta la sacamos adelante— la vida, para darle a otro —a este lo dejamos, que no hay nada que hacer— la muerte. Al final, ya ni siquiera me acordaba de bajar el volumen de mi voz antes de emitir el veredicto.

Estaba tan cansado que no llegaba a percibir mi propio agotamiento, pero no tenía sueño. Me sentía misteriosamente despierto, como si me hubieran brotado un par de sentidos de más, capaces de suplantar a mis antiguos nervios para sumergirme en una vigilia insana y amarilla. Mis ojos percibían un resplandor apagado, imposible, nimbando los contornos de todas las cosas, mis oídos distinguían un eco en cada sonido, mis pies avanzaban sobre el suelo como si flotaran, como si nadaran en un estanque turbio, entre vapores de agua caliente. Todo era lento y frenético a la vez mientras seguían llegando cuerpos, y más cuerpos, y otros cuerpos destrozados, sus dueños a veces conscientes, otras no, y casi todos lloraban, chillaban, se quejaban, pero algunos sólo miraban a su alrededor en silencio, con los ojos muy abiertos. Esos eran los peores, porque presentían que iban a morir, y eran pocos pero eran muchos, eran tantos para ser tan pocos, nosotros tan inútiles para salvarlos, que a veces se me olvidaba todo, quién era yo, qué hacía allí, qué nos estaba pasando. Hasta que veía una posibilidad, un cuerpo casi entero, un corte limpio, un rosario de heridas de metralla, aparatosas pero superficiales, y entonces, en un instante, me acordaba de todo, vamos, deprisa, que con este podemos...

Transversalidad:

- Ética

- Historia de España y Mundial

 

Competencias básicas:

En comunicación lingüística, Social y ciudadana

Contexto literario:

La postguera de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial

¿Por qué leerlo?:

Thriller y novela de espías, Los pacientes del doctor García es tal vez la historia más internacional y trepidante de Almudena Grandes, su narración más ambiciosa, en la que conecta acontecimientos reales y desconocidos de la segunda guerra mundial y el franquismo, para construir las vidas de unos personajes que no sólo comparten la suerte de España, sino también la de Argentina.

Temas y valores:

Sentimientos, Soledad, Ética y Conducta, Inteligencia, Voluntad, Supervivencia, Justicia, Libertad, Familia, Violencia

Premios:

Premio Nacional de Narrativa 2018

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